PROLOGO A "LUIS EMILIO RECABARREN, OBRAS"
Compilación de Digna Castañeda Fuertes.
Libro publicado por Casa de las Américas, 3ra. y G, El Vedado, Cuba, 1976
El nombre de LUIS EMILIO RECABARREN está indisolublemente unido a la raíz revolucionaria del pueblo de Chile y a la historia de su movimiento obrero, del que es el fundador.
El líder nació el 6 de julio de 1876, y realizó su quehacer revolucionario en una época harto compleja, en la que el imperialismo inglés hacía de Chile una neocolonia y el norteamericano comenzaba su política en el país.
Para facilitar un análisis objetivo de la labor política de Recabarren, es necesario hacer un breve análisis de la época anterior al inicio de su lucha.
Después de obtenida su independencia de España, Chile poseía, en el orden económico, un cierto desarrollo de economía minera, basado en la extracción del cobre y de la plata, y otro de producción agrícola, de zona templada, representado por el trigo.
A pesar de los esfuerzos chilenos encaminados a lograr una economía independiente, Chile quedó bajo el dominio de los ingleses, quienes en la década de los años setenta se habían apoderado de la industria salitrera convertida en la columna vertebral de la economía chilena, de la marina mercante, del sistema financiero-bancario, de la comercialización de los productos de importación y de las manufacturas que exportaban los chilenos. Además, mantenían subordinados el Estado chileno a sus intereses por medio de los empréstitos y los créditos que le facilitaban. Con todo esto, le impusieron un carácter neocolonial a la economía chilena.(1)
La mayor parte de las clases trabajadoras chilenas estaba integrada por trabajadores rurales. De éstos, los elementos desarraigados buscaban ocupación en el poblamiento de nuevas tierras en el interior del país o en la activa explotación minera de la época.
La clase obrera, surgida en la segunda mitad del siglo pasado, se dedicaba fundamentalmente a actividades mineras, portuarias y ferroviarias, esto debido a que surgió principalmente vinculada a la industria salitrera, dirigida y estimulada por los ingleses, que habían convertido dicha industria en un enclave minero. Porque en Chile existían los únicos yacimientos de salitre natural en el mundo, producto que en la época gozaba de gran demanda por sus condiciones como fertilizante.
Los obreros chilenos, al igual que los campesinos y artesanos de los cuales provenían, eran objeto de la más brutal explotación, materializada en condiciones de vida infrahumanas, como las jornadas de trabajo diarias que oscilaban entre dieciséis y dieciocho horas; la ausencia de descanso dominical; los salarios de hambre, pagados en vales o fichas que sólo servían en las pulperías, (2) donde era forzoso comprar mercancías a un alto precio; la alimentación deficiente; el vestuario inadecuado; la vivienda impropia para seres humanos; la imposibilidad de acceso a la cultura y la falta de una legislación protectora en caso de cesantía., vejez o muerte. (3)
La explotación de los obreros salitreros resultaba mucho más despiadada, pues eran explotados simultáneamente por los inversionistas ingleses, los norteamericanos y la oligarquía nativa. Además de la inclemencia del clima 40 grados de día y l0 grados bajo cero de noche, sufrían las formas más leoninas de la explotación capitalista antes señaladas para los demás trabajadores y otras, como el descuento de un peso anual de su salario para sufragar un servicio médico inexistente. (4) Por estas razones, la región salitrera era la más combativa.
En el terreno de la ideología, los trabajadores chilenos recibieron la influencia del movimiento obrero internacional a través de la prensa y de inmigrantes europeos que militaban en organizaciones obreras. Entre ellos, trescientos franceses que llegaron a Punta Arenas en la década de los años setenta, después de la Comuna de París, y que se ubicaron luego en distintas zonas del país.
En este contexto, los obreros y artesanos comenzaron a organizarse de manera elemental. Así surgieron las sociedades mutualistas, (5) primera forma de asociación profesional e instrumento de los trabajadores, Para enfrentar los despidos, las multas y las enfermedades, ya que no contaban con una legislación que los protegiese.
Estas organizaciones representaron para los trabajadores: centro de asistencia médica en caso de accidentes de trabajo, hogar social y cultural, instrucción en escuelas nocturnas, y, finalmente, contribución para los funerales en caso de muerte.
Aunque los obreros también respondieron a la explotación con huelgas que tenían carácter espontáneo, son las mutualidades las que caracterizaron al movimiento obrero en esta etapa y las que ayudaron a los trabajadores a adquirir una clara noción de sus problemas, a elevar su nivel cultural y a tomar conciencia de los derechos a conquistar. Por esto sirvieron para formar a los futuros dirigentes del movimiento obrero, después de ellas surgió el sindicalismo clasista.
En el proceso de su concientización, el proletariado chileno descubrió su diferencia clasista con respecto a la burguesía foránea y a la oligarquía nativa. (6) Por esto comenzó a organizarse como clase, con el espíritu de la lucha de clases, en un incipiente movimiento sindical cuyos ejemplos más notorios fueron el gremio de lancheros de Iquique, que estructura la primera organización sindical del país, y la fundación de la Federación Obrera de Chile (FOCH) en 1909, como sociedad mutualista de los obreros ferroviarios, que en 1917 constituyó una verdadera federación sindical nacional.
En el plano político-partidario, esto se reflejó en la fundación, en 1887, del Partido Demócrata (PD), integrado por intelectuales, artesanos y trabajadores urbanos, que representó el primer esfuerzo de los trabajadores chilenos por definir una política independiente en relación a los partidos políticos tradicionales.
RECABARREN FUNDADOR DEL MOVIMIENTO OBRERO CHILENO
En la coyuntura histórica arriba esbozada, Recabarren se dedicó muy joven a una multifacética lucha en favor de los derechos de los trabajadores. Su labor se proyectó a todo el ámbito posible, de, lucha, y asumió formas muy diversas.
DIRIGENTE PARTIDARIO
Su vida política se inició con el ingreso en las filas del Partido Demócrata, el cual, a pesar de su composición y finalidad proletarias, devino una agrupación colaboracionista del régimen . burgués, en la medida en que se desvió de su lucha en defensa de los intereses de las clases trabajadoras, derivando hacia simples objetivos electorales. (7) En consecuencia, Recabarren encabezó una fracción dentro de la organización, con el propósito de dar a ésta y a su programa una nítida orientación socialista
La lucha de clases realizada por esta fracción, dentro de la organización, culminó con la fundación del Partido Obrero Socialista (POS), el 6 de junio de 1912. Esta organización representó un punto de partida esencial para él movimiento obrero chileno, en el proceso progresivo e imperioso de su transformación de clase en si en clase para sí, en la medida en que, integrado por la vanguardia organizada del proletariado, dejó claramente definido su objetivo esencial: la toma del poder político para abolir el sistema capitalista. (8)
El triunfo de la Revolución Socialista de Octubre, que significó la toma del poder por los obreros en Rusia, consolidó la evolución ideológica de Recabarren, la que volcó en su trabajo revolucionario. Esto se evidenció en enero de 1922, durante la IV Convención del POS, celebrada en Rancagua, donde, a instancias del dirigente, el partido se transformó en Partido Comunista, Sección Chilena de la III Internacional. Esto representó la culminación de su lucha constante por la radicalización proletaria de la organización partidaria. (9)
DIRIGENTE SINDICAL
Entre las actividades políticas del dirigente proletario, se encuentra la realizada en la organización sindical, a la que consideraba, junto a la partidaria, las dos organizaciones indispensables en la lucha revolucionaria del proletariado por su emancipación. Razón por la que se vinculó al sindicalismo en tal medida que creó
numerosas organizaciones sindicales, y en 1917 ayudó a la constitución de la Federación Obrera Chilena (FOCH), como organización nacional, al incorporar a sus filas a los obreros del salitre. (10)
Debido a sus dotes de organizador y de propagandista y a su extraordinaria valentía para defender los intereses de los trabajadores, en 1919 presidió la II Convención de la FOCH realizada, en Concepción, en la que logró modificar la estructura interna y la posición reformista de esa organización, convirtiéndola en clasista y por tanto dirigida a abolir el capitalismo, como se advierte en su declaración de principios, donde se plantea: "Abolido el régimen capitalista será reemplazado por la Federación Obrera que se hará cargo de la administración de la producción industrial y de sus consecuencias."
Debido a su trabajo en y por la organización, y a su claridad y firmeza ideológica, el dirigente obrero se convirtió en el líder indiscutible de la FOCH, lo que le permitió en 1921 llevarla a adoptar una posición clasista a nivel sindical mundial al lograr su afiliación a la Internacional Sindical Roja.
FUNDADOR DE LA PRENSA OBRERA
El guía del movimiento obrero chileno, de oficio tipógrafo, se inició en 1899 en la prensa. obrera con el semanario La Democracia, que llegó a dirigir, y en 1903 se destacó como el fundador de la prensa obrera chilena, cuando se estableció en Tocopilla, a petición de los obreros de la región, para fundar y dirigir el periódico El Trabajo, que sirvió de vocero al proletariado de la zona.
Su labor periodística sobresalió en sus valientes campañas en pro de los trabajadores. Por ellas sufrió ocho meses de prisión en Tocopilla, que no lo amedrentaron, pues posteriormente fundó, dirigió y animó diversas publicaciones obreras como El Proletario y El Trabajo, en Tocopilla; La Reforma, en Santiago; La Vanguardia, en Antofagasta; El Grito Popular y El Despertar de los Trabajadores, en Iquique; El Socialista, en Valparaíso, El Socialista, que después se llamó El Comunista, en Antofagasta; La Federación Obrera y Justicia, en Santiago, y La Vanguardia, en Argentina.
Es importante destacar que realizó la fundación de los diarios sobre la base de cooperativas de obreros, lo cual muestra otra faceta del dirigente. No sólo fundó cooperativas gráficas sino también de otras ramas, como por ejemplo, la cooperativa panadera que fundó en Iquique, en 1912 y que duró más de un año.
EDUCADOR POLÍTICO
El fundador de la prensa obrera chilena desarrolló, a través de éstas y otras actividades, una destacada labor educativa, motivada por el conocimiento adquirido y la valoración realizada de la realidad cultural de los trabajadores de su país y muy especialmente de los salitreros, donde existía una abrumadora masa analfabeta. Recabarren utilizó todos los medios posibles para elevar el nivel cultural de los trabajadores, pues, entendía que el socialismo usará para realizarse, como armas de combate: la educación doctrinal y moral del pueblo, por medio del libro, del folleto, del periódico, del diario, de. la tribuna, de la conferencia, del teatro, del arte. Así como es necesario organizarse es ineludible instruirse; la educación es la muerte de la ignorancia y es, a la vez, la vida y el alma de la libertad, de la justicia, de la moral y de la verdad.
Entre los escritos destinados a elevar la cultura política de los trabajadores, se destaca su obra El socialismo, en la que hace una exposición analítica de los principios programáticos y teóricos del socialismo.
MILITANTE INTERNACIONALISTA
La concepción clasista que el maestro tenía de la historia lo llevó a plantear en un momento que "el sentimiento llamado patriotismo es creación burguesa para distanciar a los trabajadores de distintas naciones", y que "la solidaridad es la mejor y la más potente de las fuerzas que surgen en el seno de la organización obrera".
Para que esto sea rectamente entendido, debe verse como lo que fue: una polémica contra el patrioterismo burgués de que dio sobrados ejemplos la traición de la Segunda Internacional. Por otra parte, es bien sabido que hay una concepción revolucionaria del patriotismo a la que fue fiel toda su vida el propio Recabarren.
Estas observaciones no se limitaron al plano teórico, sino que fueron incorporadas a la praxis política de
Recabarren. Por esto, su talle de revolucionario rebasó los marcos geográficos de su país. En 1916, después de efectuar una gira por Chile pasó de Punta Arenas a la Argentina, donde militó en el Partido Socialista Argentino.
Con motivo del estallido de la Primera Guerra Mundial, la línea revolucionaria del movimiento socialista internacional, encabezada por Lenin, planteó, en la conferencia de Zimmerwald, en 1915, que la actitud de los obreros frente a la guerra debía ser la de "transformar la guerra imperialista entre los pueblos en una guerra civil de las clases oprimidas contra sus opresores, en una guerra por la expropiación de la clase de los capitalistas, por la conquista del poder político por el proletariado, en una guerra por la realización del socialismo".
La dirección del Partido Socialista Argentino no hizo suya esta línea de acción, sino, por el contrario al igual que los partidos socialdemócratas europeos, criticados por Lenin, tomó partido en la guerra del lado de Inglaterra y Francia. Pero un grupo de sus integrantes, entre los que se encontraba Recabarren, lucharon bravamente porque el partido tomase la línea de acción leninista.
Las discrepancias internas se agudizaron a tal grado que la fracción integrada por Recabarren fundó el Partido Socialista Internacional. Posteriormente, Recabarren se trasladó a Uruguay, donde también participó en la Fundación del Partido Socialista Internacional.
Ulteriormente, los partidos socialistas argentinos y uruguayos aceptaron las Veintiún condiciones de ingreso a la Internacional Comunista, convirtiéndose entonces en Partido Comunista, Sección Argentina de la III Internacional y Partido Comunista, Sección Uruguaya de la III Internacional. Esta militancia internacionalista de Recabarren lo ubica como precursor del movimiento comunista en Argentina y Uruguay.
LUCHADOR PARLAMENTARIO
En 1921, el líder del movimiento obrero chileno fue elegido -a pesar de la persecución de que fue objeto por parte de la oligarquía- diputado por Antofagasta. Desde su puesto en la Cámara de Diputados, realizó una sistemática lucha en favor de los derechos de los trabajadores, señalando: "Esos hombres que han proporcionado a este país tantas riquezas con el esfuerzo de sus músculos vigorosos. ¡Esos son mis representados! ¡Para exponer sus ideas he venido aquí!" Como lo expresó, ésta fue otra trinchera del dirigente, a la que veía como otro medio para hacer la revolución.
TEORICO REVOLUCIONARIO
Hombre que sintetizó en sus luchas la acción y el pensamiento, Recabarren dejó el legado de sus ideas en una copiosa obra que comprende tanto su quehacer ideológico cotidiano (artículos, discursos, etc.) como su obra teórica de mayor envergadura.
En sus escritos, a pesar de que a veces se detecta en ellos la influencia de los utopistas clásicos del siglo XIX, de los anarquistas y de algunas figuras del socialismo reformista, predomina la de los principios socialistas revolucionarios, asimilados por Recabarren en sus lecturas de Marx, Engels y Plejanov. Esto se evidencia en publicaciones como ¿Qué queremos federados y socialistas?, donde incluye un proyecto de constitución para la futura República Federal Socialista de Chile, que representaba, por su contenido clasista, el establecimiento de la dictadura del proletariado.
El estilo y el tono de sus obras son vigorosos, espontáneos y expositivos, pues ellas estaban destinadas a ser comprendidas por las grandes masas, y dirigidas a dotar a la clase obrera de principios y métodos revolucionarios que sirvieran de instrumento para realizar la revolución social. Por ello, en sus obras, Recabarren trazó un esbozo de análisis marxista de la historia de Chile, de la lucha de clases y de sus raíces en el país. En este sentido, fue el primero en su tierra y tal vez en la América Latina, en analizar, a partir de criterios marxistas, el sector más explotado de la sociedad de clases: la mujer trabajadora.
En 1924, la oligarquía intervino las elecciones, y como consecuencia de esto, el líder obrero fue eliminado de la Cámara de Diputados. En esta época libró una dura batalla contra algunos de los recién elegidos dirigentes del Partido Comunista, a los que consideraba oportunistas y provocadores.
La acumulación de los años de dura lucha durante ¡os cuales fue encarcelado en varias ocasiones, sufriendo infinidad de vejámenes unida a una incipiente ceguera y la impotencia de poder luchar contra la dictadura de la junta militar que se había apoderado del país, perturbaron al dirigente, que se suicidó el 19 de diciembre de 1924.
La valoración final de la figura de Recabarren lo sitúa, en el plano teórico, como el primer pensador marxista chileno, precursor del antiimperialismo al luchar contra la explotación a que eran sometidos los trabajadores chilenos por el capital inglés y el norteamericano y uno de los más destacados ideólogos sociales en la América Latina.
En su práctica política revolucionaria, se observa que luchó contra la colaboración de clases, el reformismo, el régimen burgués y el parlamentarismo. Además educó, organizó y radicalizó al proletariado de Chile. Por esto es el padre del movimiento obrero chileno, como fundador del movimiento sindical, de la prensa obrera del Partido Obrero Socialista y del Partido Comunista, y porque su lucha siempre tuvo como meta el triunfo de la revolución social.
Por tanto, la obra teórico-práctica de Luis Emilio Recabarren sirve de estímulo a la lucha ideológica en Chile y en la América Latina, en la medida en que es un elemento importante para hallar nuestras raíces ideológicas en la lucha de clases.
En este momento histórico [1976], el hermano pueblo chileno se enfrenta a los métodos fascistas de la Junta Militar que integrada por militares traidores y dirigida por el imperialismo norteamericano, al cual sirve se apoderó del gobierno después de asesinar al presidente constitucional chileno, el doctor Salvador Allende y de derrocar al Gobierno de la Unidad Popular. Este gobierno fue agredido salvajemente por el imperialismo norteamericano y sus peones, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la International Telephone and Telegraph (ITT) y la derecha chilena., porque defendía los intereses de los trabajadores y luchaba por iniciar la revolución social y darle el poder real a los trabajadores.
Ahora que los chilenos luchan contra la Junta Militar, el pensamiento de Recabarren está más vivo que nunca, y en la lucha de clases que se libra en el país los trabajadores se unen y hacen suyas las palabras del gran dirigente cuando les señaló: "Trabajadores: de vosotros solamente depende el futuro bienestar de vuestra clase. Uníos si queréis libertad. Uníos si queréis bienestar. Uníos si queréis vuestro progreso. Uníos para conquistar vuestra propia emancipación. Uníos porque solamente unidos seréis capaces de triunfar con vuestros ideales de bienestar social." En esta ocasión, la unión será definitiva y victoriosa, y ella hará posible, como anunció el presidente Salvador Allende, "que mucho más temprano que tarde, se abran las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor." Una sociedad donde los trabajadores tengan el poder y construyan la patria socialista por la que luchó Recabarren.
DIGNA CASTAÑEDA FUERTES
NOTAS:
1.- Hernán Ramírez Necochea, Historia del Imperialismo en Chile, La Habana, Editora Revolucionaria, 1961, p. 51 a 98.
2.- Tiendas o almacenes, propiedad de los dueños de las salitreras donde se vendían los productos a precios tan altos que, según informes de las propias compañías las utilidades fueron en algunos casos superiores a las de la explotación salitrera.
3.- Hernán Ramírez Necochea, Origen y formación del Partido Comunista de Chile, Santiago de Chile, Editorial Austral, 1969, p. 22 y 23.
4.- Leonardo Castillo y otros, "Notas para el estudio de la Historia del movimiento obrero en Chile", en Revista del Centro de Estudios de la Realidad Nacional (CEREN), Universidad. Católica de Chile, a. IV, n. 14, julio-setiembre de 1970.
5.- Precursora de este tipo de organización fue la Sociedad de la Igualdad, fundada en 1850, en Santiago, por jóvenes de ideas liberales pertenecientes a las clases medias y por artesanos. Esta sociedad es considerada como la primera organización de carácter obrero constituida en el país. Entre sus actividades se destacan haber difundido las ideas liberales y socialistas utópicas de la época a través de su periódico El Amigo del Pueblo y haber criticado al gobierno de la época por los impuestos y represión al pueblo. Esta crítica se convirtió en protesta que se materializó en un mitin organizado por la asociación que reunió a mil cuatrocientos manifestantes. Después de esto, la organización fue perseguida y disuelta.
6.- Demuestra este proceso, entre otros hechos, una hoja que circulaba entre los obreros en 1907 cuyo título era Mandamientos de los obreros. Ellos eran: 1) Asociarse en los gremios, 2) no traicionar a sus compañeros, 3) ser activo y consciente, 4) no dejarse explotar, 5) concurrir a las asambleas y conferencias, 6) estudiar libros y periódicos obreros, 7) dejar las tabernas y prostíbulos, 8) rebelarse contra los verdugos, 9) atraer a los indiferentes y 10) instruir a sus hijos. También es demostrativa la fundación de numerosas agrupaciones socialistas por el sector más avanzado del proletariado entre las que se destacan la Unión Socialista, que declaró como su objetivo fundamental implantar el socialismo en Chile.
7.- A pesar de esto, el Partido Demócrata ocupa un lugar en la historia del movimiento obrero chileno, pues de sus filas salieron los dirigentes del sindicalismo y el partidismo clasista. Recabarren es ejemplo de ello.
8.- Julio César Jobet, Recabarren y los orígenes del movimiento obrero y el socialismo chilenos. Santiago de Chile, Ed. Prensa Latinoamericana S. A., 1973, p. 174 a la 180.
9.- Hernán Ramírez Necochea, Origen y formación del Partido Comunista de Chile, ob. cit.
10.- Anteriormente a la fundación de organizaciones sindicales, fundó organizaciones dirigidas a mejorar la situación economico-social de los trabajadores, como fueron los gremios y las sociedades de resistencia. Estas últimas, entendía, debían organizarse por los propios obreros en cada sección de trabajo y en cada pueblo con el objetivo de defender su trabajo y su educación. Por tanto, en sus estatutos se debían disponer: aumento de salario de acuerdo con las condiciones económicas de cada época y de cada pueblo, disminución de la jornada de trabajo, fundación de una caja social, fomento de las actividades culturales (lecturas, conferencias, etc.), utilización de la huelga cuando tuviesen condiciones para triunfar y, en el plano político, luchar por la conquista del municipio y llegar al Congreso para desde allí tomar medidas favorables a la clase.